HISTORIA DE DOS NEURONAS

Había una vez dos neuronas, llamadas Tokio y Yokoama, ambas habitaban los cerebros de un humano y una humana, a la vez eran intimas amigas y cuando se encontraban para "tomar algo" que 
(siempre eran nueces), charlaban y charlaban durante horas, comentando lo que habitualmente las dañaba...

Yokoama, contó a Tokio que se sentía cada vez más pasota, ante las situaciones que cada o tres meses, se daban en los respectivos humanos. Como la lucha había sido ardua y larguísima en el tiempo, decidió dejarse fluir, cual caña de bambú no permitiendo que lo negativo, la mentira y la falta de sentido del humor, afectara su bienestar y felicidad.

Yokoama, comprobó en múltiples ocasiones, que los humanos que se quieren a sí mismos en exceso, son tan problemáticos y tóxicos como los que no se quieren nada, y, se auto destruyen poco a poco
y aunque reconocen sus limitaciones y prometen "CAMBIAR"
cientos de veces, al final la cabra siempre tira al monte.

Ambas llegaron a la conclusión siguiente :

Los humanos podrían evitar muchos "sufrimientos"entre ellos, simplemente practicando diariamente :

LA EMPATÍA, EL RESPETO, LA EDUCACIÓN, LA ACEPTACIÓN DE LA EQUIVOCACIÓN CON LA PETICIÓN
DEL PERDÓN Y LA PRÁCTICA DEL SENTIDO DEL HUMOR,
que por desgracia muy pocos humanos poseen.

Decidieron poner en movimiento sus respectivos cerebros, intentando mayor número de sinapsis entre todas las neuronas, haciendo un estudio exhaustivo de algunos cerebros que conocían,
con las esperanzas puestas en nuevas generaciones, más sinceras y mejor preparadas en todos los campos, incluso con la INTELIGENCIA EMOCIONAL más trabajada, sobre todo siendo ellos mismos con equilibrio y coherencia.

Rivas, 3 de Noviembre de 2019

Lola Garvi Esparza
NATUROPATA (Espec.YOGA)

Comentarios

  1. Tengo la esperanza de poder ver en un espacio corto de tiempo, como en los colegios se incluirá la asignatura de INTELIGENCIA EMOCIONAL, para prevenir una VIOLENCIA desbocada, inutil y absurda que nos lleva hacia la deformación se seres humanos fuera de sí, ante las frustraciones que son incapaces de controlar.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario